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El 80% de capturas se desembarcó en la playa de Tarqui y los muelles del puerto de Manta.
Desde agosto pasado en que entró en vigencia el
Decreto 486, que permite la comercialización y exportación de aletas de
tiburones capturados de forma incidental, se han desembarcado a lo
largo de la costa del país unos 32 mil escualos, según estadísticas
elaboradas por la Dirección General de Pesca.
El 80% de ese número de tiburones se desembarcó en la playa de Tarqui y en los muelles del puerto de Manta, en Manabí.
Casi
todos los pescadores aducen que la captura de escualos se hace de forma
no dirigida, ya que el aleteo es una práctica casi erradicada, según
autoridades, porque no se utilizan artes de pesca que tengan como
objetivo principal la captura de los tiburones.
El desembarco
de especies marinas en la playa de Tarqui, en el norte de Manta, se
inicia desde el amanecer con el arribo de decenas de camionetas que
rodean los cuerpos de tiburón que son apilados sobre la arena.
Luego
empieza el regateo de las partes. Primero se comercializan las aletas
que son separadas del cuerpo y trasladadas a los sitios (viviendas
particulares o fábricas) en Manta, donde se le aplica un proceso de
secado antes de la exportación.
La cadena incluye a
pescadores, comerciantes y exportadores. Los primeros desembarcan los
tiburones en las playas y luego deben buscar al inspector de pesca para
que legalice la captura con la elaboración de una guía de monitoreo.
Este
último documento, que incluye el número de tiburones capturados, es
transferido después a los comerciantes y exportadores que se convierten
en los posteriores portadores de las aletas. Ese es el procedimiento
que se aplica desde que entró en vigencia en agosto el decreto 486 que
permite la comercialización y exportación de las aletas de tiburón
capturados de forma incidental.
Casi todos los pescadores en
Manabí aducen que la captura de tiburón se hace de forma no dirigida,
ya que el aleteo es una práctica casi erradicada según las autoridades,
porque no se utilizan artes de pesca que tengan como objetivo principal
la captura de los escuálidos.
“La venta de las aletas nos
financia las faenas que debemos hacer para subsistir. Ese dinero lo
usamos para la gasolina, el hielo y gastos de mantenimiento”, afirma
Hernán López, un pescador del cantón Jaramijó.
Él dice que a
partir de este mes (noviembre) se concentrará en la pesca del dorado
que es la especie con mayor valor comercial de la época.
Augusto
López, coordinador de la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras
del Ecuador en Manta, cree que los controles deberían ser más
exhaustivos en los barcos industriales que tienen mayor autonomía y
artes de pesca más sofisticadas.
Mientras que el subsecretario
de Pesca, Guillermo Morán, considera que la pesca incidental del
tiburón está más controlada en esas embarcaciones y que más bien hace
falta regular las capturas de los barcos artesanales.
Morán
cree que la vigencia del decreto actual permitirá transparentar la
comercialización y exportación de aletas de tiburón, aunque admite que
los sistemas de control deberán mejorar de forma paulatina.
Desde
agosto pasado hasta la fecha se han desembarcado a lo largo de la costa
del país unos 32 mil tiburones, según estadísticas elaboradas por la
Dirección General de Pesca. El 80% de ese número se desembarcó en la
playa de Tarqui y los muelles del puerto de Manta.
A ambos
lugares se asignaron dos inspectores de pesca de los 17 que se encargan
de entregar las guías de monitoreo a lo largo de la costa.
“El
sistema de monitoreo tiene el problema que los datos están dispersos
porque hay zonas del norte de Manabí como el Matal, en Jama, donde solo
tenemos a un inspector de pesca”, explica Morán.
El funcionario
buscará configurar una red de cooperantes integrada por estudiantes
universitarios y centros de investigación que se comprometan con la
Subsecretaría de Pesca.
Las autoridades aducen que la pesca
incidental del tiburón bordeaba el 20% del total de capturas que se
hace en una faena de pesca, porcentaje que se mantiene según datos
iniciales recopilados desde que entró en vigencia el decreto 486.
DETALLES: El escenario
Temporadas La
pesca incidental de tiburón se incrementa entre junio y octubre. A
partir de este mes (noviembre) los pescadores cambian los anzuelos para
la captura del dorado, lo que permite reducir la captura de tiburones,
según la Subsecretaría de Pesca.
Cuerpo El
cuerpo del tiburón sin las aletas es comercializado y trasladado a las
provincias de la Sierra para el mercado interno, donde lo consumen como
si fuera corvina según pescadores y comerciantes mantenses.
Inspectores Hasta
diciembre se contratará a cinco inspectores de pesca, a más de los 17
que se encargan de entregar las guías de monitoreo para legalizar la
pesca del tiburón. A lo largo de Manabí hay unos 25.000 pescadores. Solo usuarios Registrados pueden escribir comentarios. Por favor ingrese su usuario y password o registrese en el portal. Powered by AkoComment 2.0! |